


Una parte esencial de nuestra filosofía de protección integral es el principio de máxima discreción. Por eso, el E-Guard es idéntico a una Clase E de serie. Y todos los componentes, detalles y modificaciones relacionados con la seguridad están integrados de forma que resulten absolutamente imperceptibles desde el exterior.
Todo lo que usted percibe es la elegancia, el confort y el placer de conducir que desde siempre caracterizan a la Clase E. Gracias, por ejemplo, a sus potentes motores: una mecánica V6 diesel y otra de gasolina, además del propulsor V8 del E 500, el modelo tope de gama. El E-Guard ofrece, además, sistemas de estabilidad especialmente adaptados y un habitáculo en el que podrá sentirse tan bien como en cualquier otra Clase E.