


Aunque no lleve pasajeros, en la Clase B nunca viajará solo. Le acompaña un séquito de ayudantes electrónicos. Por ejemplo, la ayuda activa para aparcar, que se ofrece como equipo opcional. En cuanto el vehículo detecta un hueco libre, puede usted acoplar la marcha atrás y confirmar su deseo de estacionar. Después bastará con accionar los pedales del acelerador y el freno para controlar la velocidad. El sistema se encarga de girar el volante automáticamente, de manera que en unos instantes el vehículo queda aparcado en posición paralela al sentido de marcha original.
Muy práctica resulta también la nueva ayuda al arranque en pendientes, que facilita la puesta en marcha del vehículo evitando que se mueva de su sitio al pasar del freno al acelerador.

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