Mercedes-Benz es sinónimo de seguridad en la conducción. Por ello, nuestros vehículos asisten a los pasajeros también en situaciones de conducción críticas. Para que prácticamente todos los viajes sean buenos.
El programa electrónico de estabilidad (ESP®) favorece la estabilidad y el control direccional del SL. Diversos sensores recogen información sobre el comportamiento del conductor y del vehículo. Esos datos se envían a un microprocesador que, en caso de detectar una situación crítica, interviene con impulsos de frenado rápidos y precisos. Gracias a la sensibilidad de los sensores, el sistema reconoce incluso una súbita pérdida de presión en los neumáticos y alerta al conductor.
Al frenar en situaciones de emergencia a una velocidad inicial mayor de 50 km/h, las luces de freno adaptativas parpadean 5,5 veces por segundo. La luz intermitente advierte a los conductores que vienen por detrás y acorta su tiempo de reacción. Si el vehículo llega a detenerse y la velocidad inicial era mayor de 70 km/h se conectan además los intermitentes de advertencia.